Las lenguas del mundo

Las lenguas del mundo

Qué significan en verdad dracarys y valar morghulis, las palabras con que cabalgan los señores de los caballos, y cuánto de estas lenguas asientan de verdad los libros — frente a la pantalla.

Alto Valyrio

Estas pocas frases son casi todo el alto valyrio que los libros publicados consignan por completo. La lengua del viejo Feudo Franco sobrevive en la página como un puñado de palabras y los dialectos valyrios bastardos de las Ciudades Libres —cada ciudad habiéndose apartado de la lengua madre en su propia dirección. La lengua fluida, plenamente declinada, que se oye en las imágenes en movimiento fue construida para la pantalla por un filólogo de nuestro propio mundo, y va mucho más allá de lo que registran las novelas; la crónica la anota como adaptación, no como canon.

Dothraki

Las lenguas de Poniente y más allá

¿Qué significa dracarys?

Dracarys es Alto Valyrio para «fuego de dragón», y es la única palabra que a un dragón se le enseña a obedecer —la orden que Daenerys Targaryen usa para que sus dragones suelten sus llamas. Es la orden más breve y terrible en la lengua de la vieja Valyria.

¿Qué significa valar morghulis?

Valar morghulis es Alto Valyrio para «todos los hombres deben morir». Sirve a los braavosi tanto de saludo como de despedida y contraseña; la respuesta correcta es valar dohaeris —«todos los hombres deben servir». Juntas, atan la muerte y el deber en un solo credo.

¿Qué significa khaleesi?

Khaleesi es la palabra dothraki para la reina de un khal —su esposa. Un khal es un señor de la guerra que dirige un khalasar, toda la banda montada de guerreros, familias, esclavos y rebaños que lo sigue. Daenerys lleva el título como esposa del Khal Drogo.

¿Son las lenguas en los libros tan completas como las de la serie?

No. Las novelas asientan solo un puñado de frases en Alto Valyrio y un vocabulario dothraki modesto. Las lenguas fluidas y plenamente gramaticales que se oyen en la adaptación televisiva fueron construidas para la pantalla por un filólogo y van mucho más allá de lo que registran los libros —la crónica las trata como adaptación, no como canon.